El impuesto al sol es algo de lo que se lleva hablando en Europa desde el año 2015. Tras el aumento de la instalación de placas solares por particulares para el autoconsumo, surgió la necesidad de establecer una regulación y un impuesto ligado al uso de estas placas.

Sobre la mejor manera de abordar este tema y su problemática, se lleva hablando desde entonces. Y las propuestas por parte de diferentes partidos e instituciones han ido evolucionando. En todo ello subyace, no obstante, la inminente entrada en vigor de algún impuesto que comprometa esta situación, que ha venido llamándose el impuesto al sol.

El impuesto al sol es un importe que se establece por seguir enganchado a la red eléctrica. Aunque no se haga uso de la misma. Es una forma de hacer que los que hayan optado por el autoconsumo sigan pagando un impuesto también llamado peaje de respaldo. Este impuesto ha generado una gran discusión en diferentes foros. Ya que estaría obligando a que personas que no usan la electricidad tengan que seguir pagando por ella. Y la instalación fotovoltaica que han realizado no les resulte rentable.

¿De qué manera nos afecta este impuesto al sol?

Queda claro que este impuesto no afecta de igual forma a todos los ciudadanos ni empresas. Ya que solo estaría suponiendo un sobrecoste para aquellos que no suelen usar la energía eléctrica habitual.

No obstante, no todos los casos deben abonar este impuesto. Ya que en aquellas situaciones en la que un ciudadano es capaz de autoabastecerse de energía sin seguir enganchado a la red eléctrica no tendría que abonar nada en concepto de este impuesto. Solo afecta en los casos en los que se mantengan ambas opciones. Para aquellas situaciones en que los paneles fotovoltaicos no generen la energía suficiente y tenga que ser complementada en algún momento por la energía eléctrica habitual.

Este impuesto es una realidad cada día más tangible. Ya que antes del 2018 es necesario que se hayan establecido unas pautas en materia de energía para toda Europa. Se trata de un consenso entre el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo. Se trata de dar cumplimiento a los establecido en el Acuerdo de Paris con vistas a que en 2050 se haya solucionado el cambio climático mediante una reducción total de las emisiones de carbono.

En esta hoja de ruta se han discutido y se debaten muchas medidas. Y el impuesto al sol es una de las que más polémica y discrepancias ha venido suponiendo. Las diferencias de opiniones a nivel político no solo se aprecian a nivel de países europeos, sino que en España tampoco hay un acuerdo claro entre las fuerzas políticas a este respecto.

Por tanto, habrá que seguir atento a cómo se discute esta cuestión en el parlamento y qué decisiones finales se adoptan en relación con este impuesto al sol que no deja indiferente a ninguno de los afectados. La medida será buena si con ello se consigue mejorar el impacto medioambiental de ciertas emisiones.

 

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